Louise Batz

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Aniversario de 10 años

En los últimos meses y durante un buen tiempo, he pensado en este día.  Sabía que se acercaba, así que reflexioné mucho sobre su significado. Esta mañana me levanté para dirigirme a Town Lake.

Una de mis actividades favoritas es caminar (y correr un poco) por este lugar, en Austin.  Aprovecho la ocasión para pensar, estar con amigos o simplemente apreciar la serena belleza del lago, de los árboles y de la vida silvestre.

Tengo tantos recuerdos bonitos de este lugar. Mientras caminaba alrededor del lago, por ejemplo, conversaba con mi mamá por teléfono. Era nuestro momento de ponernos al día. Charlábamos mientras yo enseñaba a las chicas a montar bicicleta por primera vez. Hay un lugar muy especial que me encanta, es un hermoso banco de rocas donde uno se puede sentar y alimentar a las tortugas y los patos, y si tienes suerte, verás a los cisnes nadando en el agua. Son las criaturas más bellas y gráciles. Son realmente majestuosas.

No las veo todas las veces, pero cuando lo hago, me siento muy afortunada y bendecida. Hoy fui a sentarme en ese banco y me puse a pensar en mi mamá y en los últimos 10 años. Es difícil creer que hace 10 años mi madre perdió la vida por un error médico prevenible. ¿Eso significaba algo?

Mi mamá acudió a una cirugía rutinaria de rodilla. Ya llevaba mucho tiempo adolorida, así que programó su cirugía justo antes de La Fiesta. Odiaba perdérsela, pero lo más importante para ella era estar completamente recuperada antes del nacimiento de su cuarto nieto, Riley, que nacería en junio. Honestamente, yo no estaba muy preocupada por su cirugía. Mi padre acababa de recuperarse de una cirugía de bypass quíntuple, realizada dos meses antes, así que pensaba que esto no era un gran tema.

Siempre recordaré al doctor entrando a la sala de espera, nos dijo que mamá estaba muy bien y que ya tenía una rodilla nueva y hermosa.

Me sentía muy aliviada y estaba increíblemente agradecida de que ella lo había logrado con éxito. Pensamos que estábamos bien. Nunca olvidaré que esa noche la dejé sola, lo hice porque la enfermera nos propuso ir a casa para que ella pudiese descansar. Mamá me dio un gran beso y una de sus hermosas sonrisas. Le dije que regresaría en la mañana y que estaba muy orgullosa de ella. Papá y yo nos fuimos. Quisiera no haberla dejado esa noche.

Una llamada telefónica a las 3 a.m. destruyó nuestro mundo en un abrir y cerrar de ojos. Mi mamá había ingresado en el hospital para obtener un reemplazo de rodilla y tenía grandes esperanzas para el futuro. Sin embargo, un error médico prevenible destruyó todos sus sueños. Nunca olvidaré correr por el largo pasillo blanco del hospital y encontrar al guardia de seguridad parado, afuera de la habitación de mi mamá. Cuando vi a mi mamá en la cama, casi sin vida, sentí como si mil cuchillos entraran en mi cuerpo. Todo había salido terriblemente mal.

Luego me enteré de que el accidente de mi madre no era único, que más de 200.000 personas mueren cada año por errores médicos prevenibles, lo que la convierte en la tercera causa de muerte en los Estados Unidos – luego de las enfermedades cardíacas y cáncer- Me sentí devastada y pregunté «¿Por qué no supe esto? ¿Por qué nuestra familia con cinco médicos no supo de esto o alguna vez habló del tema?

Me senté al lado de mi mamá en el hospital todos los días y querría escuchar su voz, deseaba que se despertara. Quería que viva, que esté presente en muchos más eventos deportivos de sus nietos, espectáculos de arte, actuaciones musicales, cumpleaños y viajes familiares. Deseaba retrasar el reloj para hacer las preguntas correctas, cuidar a mi madre y salvar su vida. Todos los días deseo haber tenido una oportunidad más. Solo necesitaba una más.

Tantas personas intentaron ayudar a mi mamá a salvar su vida. Muchos amigos nos acompañaron durante ese tiempo, compartiendo historias de mi madre, animándola a despertarse. Para nuestra familia, el amor de todos ellos significó mucho más de lo que podamos expresar. Guardo en mi corazón esos preciosos momentos con amigos y familiares.

Recuerdo los versículos bíblicos pegados alrededor de su cama. Todavía los guardo en un cajón. Todos nuestros amigos que llegaron desde diversos puntos de Texas y del resto del país y que se reunieron con nosotros en los momentos más vulnerables y conmovedores, nos brindaron gracia, consuelo, amor, esperanza y serenidad. Lloramos y reímos juntos. Sé que mi mamá sintió todo el amor a su alrededor. Desafortunadamente, eso no fue suficiente para salvarla.

Cuando nos enteramos que mi mamá nunca se mejoraría y que no podríamos ayudarla, nos sentimos muy tristes. El 26 de abril de 2009 fue el día más difícil de mi vida, porque tuve que despedirme de ella. Hoy, hace diez años, perdí a la mejor mamá y amiga del mundo. Ela, Mary Louise y Sawyer perdieron a su abuela, Riley perdió la oportunidad de conocer a su abuela. Joanne, Charlie y Johnny perdieron a su hermana. Will, Carl, Clay y Tommy perdieron a su tía. Muchos de sus amigos perdieron a una amiga verdadera y leal. Mi papá perdió el amor de su vida.

Hoy, hace diez años, decidimos crear la Fundación Louise H. Batz para la Seguridad del Paciente con el objetivo de mantener viva la historia de mi mamá y evitar que su legado termine.

Mi mamá siempre me aconsejó mantener la fe en momentos difíciles y de gran tristeza, nunca rendirse. Ella mencionaba que cualquier problema se puede solucionar si estamos juntos. Lo más importante es no perder la ESPERANZA, decía. Hoy, hace diez años, mi corazón se rompió en un millón de pedazos, pero también se convirtió en uno LLENO de ESPERANZA.

Juntos hemos hecho este increíble viaje para cambiar la cultura de la atención médica y de la seguridad del paciente, no solo en San Antonio, sino en todo el país y en el resto del mundo. Nuestro mayor anhelo es brindar educación y apoyo a nuestros hospitales y comunidades con el objetivo de que pacientes, familias y profesionales de salud trabajen juntos, en equipo, para mejorar la seguridad.

Ningún paciente debería caminar solo su viaje de atención médica. Reconocemos las dificultades y nos hemos unido desde diferentes orígenes, educación y cultura para abogar por quienes no tienen voz, para educar a otros sobre decisiones relacionadas con su atención médica, para brindar apoyo a aquellos que necesitan algo más que solo un plan de tratamiento y para fomentar confianza en un área donde no solo se necesita experiencia, sino también intuición.

En los últimos 10 años, la Fundación Louise H. Batz para la Seguridad del Paciente recaudó fondos por más de 2.5 millones de dólares para mejorar la seguridad del paciente. Hemos enviado más de 40.000 guías Batz a hospitales, pacientes y familias en todo el mundo. Hemos compartido la historia de mi mamá en Estados Unidos, Canadá, Europa y América del Sur. Este junio abriremos en Los Países Bajos, la Fundación Batz Europa.

Muchas gracias a todos por habernos acompañado en este viaje en los últimos 10 años. Gracias a todos nuestros increíbles amigos y familiares que han estado a nuestro lado en cada paso del camino. Gracias a todos nuestros socios de los hospitales, a los médicos, las enfermeras y líderes en seguridad de pacientes. Nos han apoyado y ayudado a desarrollar las increíbles guías y aplicaciones Batz, que empoderan a familias y salvan vidas todos los días. Gracias a todas las maravillosas familias que han compartido sus historias y sabiduría con nosotros a lo largo de los años. Nunca podríamos haberlo hecho todo esto sin ustedes.

Mañana comienza una nueva década y tengo mucha esperanza para el futuro. Realmente creo que continuaremos cambiando la cultura de la seguridad del paciente y de la atención centrada en el paciente.

Estamos muy entusiasmados sobre el Bingo de Mayo, programado para la próxima semana. Es un momento especial para nuestra familia. Siempre nos sentimos muy bendecidos por el apoyo de nuestra increíble comunidad.

En honor a mi mamá, el tema del Bingo de Mayo de este año es el Espíritu Animal. Creemos que ese espíritu nos guía y protege en nuestro viaje. El espíritu animal de una persona depende de las características que comparte o encarna. Pensamos que esta es una manera encantadora de celebrar la vida de mi mamá y la de nuestros seres queridos del pasado y el presente. El Espíritu Animal tiene un significado tan hermoso. En los últimos meses he reflexionado sobre qué espíritu animal representa a cada uno de nuestros familiares.

Ela es nuestra mariquita.

Cuando estaba embarazada de Ela, las mariquitas siempre me buscaban y aterrizaban en mi vientre. Fue realmente increíble. Dicen que la persona con el espíritu de la mariquita tiene el corazón más feliz y más enérgico, y que trae sol y risas donde vaya. Esa es nuestra Ela.

Mary Louise es nuestra mona.

¡Su espíritu animal definitivamente es de una mona! ¡Ella es nuestra pequeña trepadora fuerte! Ella tiene un espíritu juguetón, es curiosa, inteligente, cariñosa, llena de determinación. ¡Su amor por la vida es contagioso! Ella tiene una sonrisa igual que la de mi mamá, ilumina una habitación.

Michael es nuestro león

El espíritu animal de Michael sería el León, él es el corazón de nuestra familia. Vive su vida con lealtad, fuerza tranquila y coraje. Es nuestro protector intrépido, sobre todo con sus cachorros.

Mi papa es el Fénix

Mi papá superó mucho dolor y pérdida en los últimos 10 años. ¡Él es el Fénix que se levantó de las cenizas con grandeza, fortaleza y resistencia, es un espíritu inquebrantable! ¡¡Te amo, papá!!

Me senté en las rocas en esta hermosa mañana, estaba mirando al lago en el que el sol brillaba y reflejaba los últimos 10 años. Fue un momento tranquilo y sereno. Esperaba que apareciera el cisne, y de repente, ¡allí estaba! El cisne se acercó hacia mi como si estuviera visitándome. Creo que debí haber sabido desde el principio que el espíritu animal de mi madre era el del cisne. Se dice que el cisne es el símbolo de la infinita gracia y belleza y que es casi celestial en su apariencia. Se dice que en el momento de ver a un cisne por primera vez, nuestra respiración se vuelve más lenta. Contemplamos su belleza y elegancia, casi esperando el mensaje de un ángel que ofrece sabiduría y orientación para ayudar a sanar el corazón y el alma.

Mi mamá falleció hace 10 años, pero nunca nos ha dejado. Sé que ella ha estado conmigo y con todos nosotros en cada paso del camino.

Mañana, cuando comencemos una nueva década y cada vez que tenga la bendición de ver el hermoso cisne mientras camino por el lago, sabré que mi mamá está esperándome para ofrecerme sabiduría, guía y amor.

Mi espíritu animal sería el elefante, debido a su increíble capacidad de recordar. Nunca olvidaré todo el amor que ella me dio y trabajaré todos los días para transmitir ese amor a los pacientes, las familias, los amigos y, sobre todo, a sus nietos.

Te amo mucho mamá, por siempre y para siempre.